La falsa divinidad infantil en Nepal expone profunda idolatría humana
En Nepal, la reciente coronación de Aryatara Shakya, una niña de dos años y ocho meses, como nueva kumari o “diosa viviente”, vuelve a poner en evidencia una práctica ancestral que, lejos de ser una simple expresión cultural, revela la persistencia de la idolatría humana y la distorsión del verdadero sentido espiritual. Este ritual, celebrado durante el festival Dashain, es seguido por miles de fieles hinduistas y budistas que veneran a la pequeña como encarnación de la diosa Taleju, en un sincretismo que mezcla devoción, superstición y una preocupante cosificación de la niñez.
Por Redacción La Palabra