LA PARTIDA DE UNA MADRE
La partida de mi madre a la patria celestial es una de las experiencias más dolorosas que he podido enfrentar. Aprender a vivir sin ella ha sido un camino difícil, marcado por el vacío y la tristeza. Sin embargo, en medio del dolor, la fe se convierte en un refugio inquebrantable. La mayor fortaleza y consuelo provienen de rendir nuestra aflicción a los pies de Cristo, quien se acerca a los quebrantados de corazón y consuela a los abatidos (Salmos 34:18).
Por Joice de Camarena